martes, 6 de marzo de 2018

Al fin leí: Great Expectations de Charles Dickens


A la fecha, Charles Dickens continúa siendo uno de los más representativos y notables escritores en la historia del habla inglesa. Increíblemente prolífico, y y con un sentido humano sorprendente para su época, fue capaz de representar su época de modo fiel y sin embargo convertir su trabajo en obras clásicas que son relevantes a pesar de la época en la que alguien tome la decisión de tenerle entre las manos.

En Grandes Esperanzas (siempre pensé que una mejor traducción sería Grandes Aspiraciones), Dickens retrata de modo fascinante las inquietudes, incomodidades e inconformidades de la infancia a las que no somos capaces de ponerles nombre, y la forma cómo nos moldean en nuestra juventud y adultez. A lo largo de la obra, el autor nos presenta un personaje principal afectado por las vicisitudes de su contexto, con un realismo doloroso plasma las ansias de grandeza que le llevan a rebajarse en las expresiones menos halagadoras de su personalidad, un personaje capaz de sentir rechazo y hasta repulsión por aquellos que le aman más por considerarles inferiores e inmerecederos de su conmiseración, pero también un personaje con una sorprendente capacidad de ser generoso y noble en los momentos más inesperados, y uno que vemos transformarse de a poco cuando la vida le enseña, tal y como a cada uno de nosotros, que hay cosas mucho más importantes que la apariencia y las riquezas.


Es esta capacidad del personaje de encarnar por momentos actitudes profundamente reprochables pero al mismo tiempo unas ansias con las que nos podemos identificar, lo que convierte el libro en un clásico, demostrando que el contexto es menos relevante, que la naturaleza del hombre es siempre la misma, y que más de un siglo después podemos cometer los mismos errores que cometían nuestros antepasados, haciendo entonces de la historia de Pip, una historia admonitoria acerca de lo cerca que podemos estar todos de perdernos en la persecución de un destello brillante cuando la vida y todo lo que necesitamos para vivirla está ya al alcance de nuestras manos.

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