miércoles, 10 de agosto de 2016

A mi cuerpo le prometo

Trato de ser una persona consecuente. Siendo una control freak, lidiar con personas inconsecuentes entre sus pensamientos y sus acciones, me saca de mi juego como pocas otras cosas, porque no sé qué esperar de ellas. Siempre he pensado que cometer errores inocentes, sin importar cuán graves sean, es algo que en ciertas circunstancias es disculpable, pero actuar de modo incorrecto incluso aunque sabemos que nos hará daño a nosotros mismos o a otros, sólo porque es más fácil me parece sobre todo la mayor traición a nuestro amor propio.

Soy la primera en admitir que hacer algunas cosas que sabemos que serán en nuestro beneficio no es siempre fácil, pero creo que hay ocasiones y aspectos de nuestras vidas en las que hay que apretarnos un poco el cinturón y ponernos serios.

Cuidar de nuestro cuerpo parece en ocasiones una labor titánica, eso es indiscutible, la tecnología de la que nos hemos hecho dependientes casi siempre nos inspira a ser sedentarios, y la comida es más económica, fácil de conseguir, y hasta parece que sabe mejor cuanto más dañina es.


Pero desgraciada o afortunadamente, la vida se encarga de recordarnos que los días los tenemos contados, y en ese sentido, algunos tenemos más suerte que otros. Una de las cosas más aterradoras que me puedo imaginar es darte cuenta de lo equivocado que has estado cuando ya es demasiado tarde para dar la vuelta y hacer algo al respecto. Otros somos más afortunados, y lo que el universo nos da es la oportunidad de ver que eso le ocurre a alguien más.

No es nada agradable ver a alguien querido luchando con una salud precaria, es algo que a la mayoría le hace pasar noches en vela, pero es particularmente amargo y aleccionador saber que sucede como el resultado de las elecciones que esa persona ha hecho a lo largo de su vida, unas que quizás nosotros también hagamos en el día a día. Y como con todo, a ese mal rato también tenemos la oportunidad de sacarle provecho, y es así que viviendo algo terrible decidí convertirlo en el catalizador de una transformación en mi vida.

No digo de golpe que vaya a cambiar de los pies a cabeza, la fuerza de voluntad nunca ha sido mi fuerte, y decir que ahora voy a hacer ejercicio todos los días y no voy a volver a comer comida chatarra es irreal; fijar expectativas tan altas e inflexibles es una de las formas más fáciles de prepararte para fracasar.



Sin embargo, estoy decidida a no esperar a llegar a un punto en el que le haya hecho tanto daño a mi cuerpo que sea irreparable. No quiero pasar el final de mi vida llena de remordimiento, ni quiero causar dolor y preocupación a los que me rodean. Así que he hecho un compromiso conmigo misma, y de paso con la gente que quiero, de levantarme cada día con el firme propósito de hacer cambios, por pequeños que sean, que me permitan ser un poco mejor, más saludable cada día. Porque quiero que mi cuerpo esté sano para acompañarme en todas mis aventuras, en lugar de ser un obstáculo, porque quiero tener muchos años de vida junto a mi gente, y porque en lugar de sentir culpa o arrepentimiento, quiero sentirme orgullosa de mí misma.

Así que, querido cuerpo, hoy te prometo aprender, aunque sea poco a poco, a amarte tanto como te mereces, porque te necesito, porque merezco sentirme bien, y porque sólo vivimos una vez, pero sí que vamos a sacarle provecho.


2 comentarios:

  1. Me gusta mucho el enfoque que tienes sobre cuidar el cuerpo, la idea de amarlo como se lo merece y que no quieres que sea un obstáculo mas adelante en tu vida. Me gustaría compartir, que en mi caso, he encontrado por fortuna, actividades saludables autotelicas, es decir, cuya actividad es la recompensa en si misma, y que ademas de eso, representan un peldaño mas en ese efecto compuesto que es la salud, un ejemplo de esas actividades es la natación, la cual practico cada noche de la semana. :)

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  2. Las actividades físicas, tales como deporteo ejercicio, traen de por si su reconpensa: a más del esperado mejoramiento en salud, fortaleza y capacidad física te da una sensación real de confort y satisfacción, particularmente con uno mismo y se refleja en la confianza y autoestima junto con una mejor predispocisión a hacer las cosas bien. Al principio puede ser algo monótono, agotador y aburridor, pero el hábito y la perseverancia, además de los obvios resultados hacen que despues sea mucho más divertido. Te lo digo por experiencia propia, recuerda que yo practique natación por muchos años.

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