miércoles, 28 de octubre de 2015

Comenzando NaNoWrimo - De dónde sacar ideas.

Noviembre se acerca y con él, como todos los años, la maravilosa oportunidad de escribir el primer borrador de una nueva novela, con el apoyo incondicional de la comunidad de NaNoWriMo, siempre ahí para impulsarnos a hacer mucho más de lo que pensábamos que éramos capaces.

El propósito de NaNoWriMo, es ayudarnos a callar la voz de nuestro editor interior, ese que nunca nos deja avanzar más allá de los primeros párrafos de un proyecto. La meta es que por un mes nos quitemos de la cabeza la idea de que la calidad es mejor que la cantidad, porque no puede haber noción más dañina para la mente de un escritor que necesita producir. Ya habrá tiempo para editar y corregir, todo el tiempo del mundo (a menos que tengas un deadline en cuyo caso por favor dime cómo conseguiste un contrato y con quién, yo quiero), pero para eso hacer falta tener el borrador escrito, así que NaNo nos invita a olvidarnos de las reglas y lineamientos tradicionales, de lo buenos que son nuestros autores favoritos en comparación con nosotros, e ignorar a nuestro editor interior, y concentrarnos en escribir 1700 palabras al día, apenas tres páginas. Cuando llegue Diciembre, tendremos una novela de más o menos 100 páginas, que sin importar su calidad será algo mucho más prometedor que llegar a esas alturas con tres párrafos perfectos luego de borrarlos y reescribirlos un millón de veces en el mismo periodo de tiempo, que es más o menos lo que nos pasa a la mayoría cuando no tenemos esta mentalidad.

Este año no voy a participar en NaNoWriMo, precisamente porque estoy editando una novela que me tomó 3 NaNos terminar de escribir, sin embargo quiero aportar a la causa escribiendo una serie de entradas acerca de la preparación para el proceso, para esos que como yo son planeadores obsesisvos que se aterran ante la idea de abordar semejante empresa sin tener destino fijo.

Ciertamente no tengo una larga lista de novelas o textos en mi haber, así que bien puedes echar mi opinión por la ventana, pero dame el beneficio de la duda, porque esto se debe a mi vergonzosa falta de dedicación a la labor, y no a falta de ideas, de las que me sobran por montones y montones. Y no me considero particularmente prolífica, la verdad, en lugar de eso creo que mi facilidad para la parte inicial del proceso se debe a que he aprendido a volver las más embrionarias nociones en ideas complejas que son semillas redondas y perfectas para buenas historias, y creo firmemente que todos tenemos la capacidad de aprender a hacer lo mismo, es de eso de lo que quiero hablar en esta ocasión, del oficio de crear ideas sobre las que podamos construir.

Siempre que hablo con otras personas acerca de esto, siempre me sorprende ver lo creativos que son, y lo poco que lo notan. Es probable que si te pregunten digas que no tienes ninguna idea, a pesar de que al considerar entrar en NaNo, una o varias ideas vinieran de golpe a tu mente; quizás esa idea que se te ocurrió después de la última película que viste, quizás esa que surgió vaga de un comentario hecho por alguien cercano, el caso es que son ideas pequeñas y aparentemente irrelevantes, y seguro las has hecho a un lado porque no las consideraste lo suficientemente valiosas como para tener potencial, pero he aquí el secreto, todas las grandes novelas comenzaron como ideas pequeñas, incompletas, y hasta poco interesantes, la única diferencia entre esas ideas y la tuya, es que sus autores tuvieron fe en ellas y la disciplina suficiente para trabajar en ellas hasta que se convirtieron en algo que valía la pena.

Es cierto que hay que ser realistas y admitir que algunas ideas no van a funcionar, por supuesto, quizás porque requieren un tipo diferente de escritor, o quizás funcionen para ti en un momento diferente de tu vida, y otras simplemente no serán buenas por más amor que les tengamos, pero lo primero es aprender a dejar de censurarnos con tanta fuerza, de modo que al menos nos demos la oportunidad de explorar nuestra creatividad. Una de las principales formas de autocensura, y quizás la más cruel es decirnos a nosotros mismos que nuestra idea no es lo suficientemente original para funcionar, y es ahí donde viene en mano la primera de las tres máximas a las que me aferro cuando se trata de tener nuevas ideas. "Todo ya está hecho", es un viejo dicho y no podría ser más apropiado, por supuesto que todo ya está escrito, también. La triste realidad es que no importa qué se te ocurra, siempre habrá sido hecho antes en algún lugar del tiempo y el espacio, razón por la cual debes dejar de preocuparte porque tu idea sea original, porque nunca nada será 100% único. Uno de mis ejemplos favoritos al respecto es Lev Grossman, quien estuvo de acuerdo con Rowling en que una escuela donde aprender magia era una idea buenísima, y en lugar de rechazarla porque alguien más ya lo había hecho (y con tremendos resultados), escribió la saga de The Magicians (que en realidad se parece más a Narnia que a Harry Potter) y ganó miles de dólares con ella. Un par de ejemplos más son Twilight y The Walking Dead, que lograron cautivar masas increíbles de fans a pesar de que su premisa se basa en criaturas de la noche acerca de las que se viene escribiendo casi desde el inicio de los tiempos. En definitiva, no es el nivel de originalidad de una idea lo que determina si esta será exitosa o no.

Lo que hace que una historia sea buena o no, es la capacidad que tengas como autor para adornarla con elementos que len den un toque innovador y la conviertan en algo diferente, siempre puede hacerse y los grandes escritores lo hacen todo el tiempo, y aquí voy a la segunda de mis reglas mágicas para crear ideas: Escribe el libro que te gustaría leer. Eso lo dijeron Carol Shields y Toni Morrison y dios los bendiga, no tienen idea de cuánto les debo. Esta idea, sumada a la anterior, es casi todo lo que necesitas para tener una inagotable fuente de ideas para tus futuras novelas, ya que es la fórmula secreta que te permitirá hacer de esas ideas trilladas de las que hablábamos antes, algo digno de ser exhibido en los estantes de tu librería favorita. Toma esas ideas insulsas e incompletas, que vienen de aquello que te apasiona, y piensa en cómo podrías mejorarlas, piensa en qué hubieras escrito diferente si estuvieras en el lugar del autor. Volviendo a los ejemplos anteriores, Grossman, sin demeritar a Harry Potter, quiso explorar un escenario similar pero en el que los personajes principales son bastante más maduros, y bastante menos simpáticos, lo que de algún modo los hace más reales, dando como resultado una historia interesante y escabrosa. Meyer quiso darle una nueva luz a una criatura mítica ya conocida, una idea bastante respetable a pesar de los resultados, y quien escribió The Walking Dead (originalmente una novela gráfica), tuvo la brillante idea de traernos un apocalipsis zombie en el que lo menos interesante son los zombies y la verdadera amenaza son las personas.

Con esos dos elementos de guía a la hora de crear las bases estructurales de nuevas historias lo único que falta son detalles que las enriquezcan, y en definitiva lo más importante a la hora de escribir es que nuestras historias sean creíbles. No importa si tratan acerca de mundos fantásticos que jamás conoceremos, o si ocurren en nuestra ciudad, nada es más trágico para el destino de una historia que el momento en el que un lector se siente distraído por la forma incomprensible en la que algo funciona dentro del universo que hemos creado, o por el actuar implausible de un personaje, y aquí viene mi tercera máxima favorita: Escribe lo que conoces (lo dijo Mark Twain). Quiere decir que siempre será más auténtica tu voz cuando escribas acerca de situaciones que has experimentado, será mucho más sencillo escribir una historia cuyos personajes vivan en la misma ciudad que tú que una que se ubique geográficamente en un país que no conoces. Eso no significa que sólo puedas escribir tu biografía, significa que tomes como inspiración elementos de tus propias experiencias para darle vida a tu historia. Significa que si has perdido a alguno de tus padres, probablemente no te cueste describir la forma como se siente tu personaje principal después de la muerte de su mentor. Significa que si tienes un mejor amigo, puedes escribir de un modo creíble y natural las interacciones entre tu personaje principal y su hermano, significa que si tienes una mascota, comprendes cómo se siente amar a algo indefenso que depende de ti, y puedes incorporarlo a tu historia. Cada situación por la que hayas atravesado, buena o mala, puede ser combustible para tu historia, puedes tomar inspiración de alguien a quien conoces para crear a un personaje, o puedes diseñar locaciones en base a lugares que frecuentas. Mientras más cercano a ti sea el elemento que quieres incorporar, más enriquecerá tu historia; llevado a casos extremos, podemos encontrar ejemplos como lo son las sagas de 50 Shades of Grey, o Shadow Hunters, que fueron en su momento fanfiction de Twilight y Harry Potter, respectivamente. Ciertamente no es el camino tradicional, pero es uno que está ganando popularidad, y aunque muchos opinan que es éticamente incorrecto ganar dinero de este modo, yo opino que no tiene nada de malo, se trata simplemente de usar como guía personajes con los que ya te sientes cómodo, a los que ya conoces y sabes manejar, a pesar de que técnicamente no sean tuyos. La verdad es que en mi opinión lo que está mal con esas dos sagas tiene poco que ver con su origen como fanfiction.

Sin mucho más que agregar los dejo para que piensen en estas guías y se apoyen en ellas a la hora de pensar en qué escribir en NaNo que ya se nos vino encima.

¡Feliz día!

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