jueves, 29 de octubre de 2015

Acerca de la carne y el cáncer.

Si has escuchado la radio, visto la televisión o entrado a internet durante esta semana, seguro que te has enterado de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un estudio en el que asociaba el consumo de carnes rojas y procesadas al cáncer en los seres humanos. 

Como era de esperarse, nadie se tomó la noticia bien. Por un lado la gran cantidad de fanáticos de todo lo que alguna vez estuvo vivo llenando las redes sociales de emoticonos llorando y diciendo cosas del tipo "pero de algo nos tenemos que morir todos" y "moriré con cáncer pero feliz!" (... ¿en serio? ¿En serio?), y por otro lado la horda de veganos y vegetarianos que nunca se habían sentido mejor con sus elecciones de vida y que nunca se habían sentido con tanto derecho para restregárnoslas en la cara a todos los que aún comemos animales muertos.

Debido a que parece que nadie va a dejar de hablar de esto y todo lo que oigo me hace pensar que todos siguen bastante confundidos acerca de lo que quieren decir estas noticias, pensé que no tenía nada de malo ponerme a leer un poco y salir de la duda acerca de cómo procesar esta información, y de paso darle un poco de luz a quien quiera enterarse.

¿La carne causa cáncer? Vamos al grano para que todo sea lo más claro posible. La OMS basa su reporte en un estudio que analiza los efectos del consumo de las carnes rojas y las procesadas, es importante saber que toda la información se refiere únicamente a estos dos tipos de productos. Las carnes rojas a las que hace referencia el estudio son todo tipo de carne muscular de mamíferos (incluyendo el cerdo, cabras y hasta caballos). Las carnes procesadas, por otro lado, son aquellas que reciben antes de llegar a nosotros un tratamiento con el fin de preservarla o transformarla en productos cuyo consumo sea más conveniente, léase cualquier tipo de embutido o carne enlatada, salchichas, jamones, y todo lo que se le parezca. Ahora, los resultados del estudio sí presentan una innegable correlación entre el riesgo y la presencia de cánceres colorectales, estomacales y de próstata con el consumo de estos productos. Por otro lado, el estudio hace una salvedad interesante, no es la carne en sí la que tiene propiedades cancerígenas, es su tratamiento el que hace que sustancias químicas dentro de la carne se transformen en otras que ya han sido demostradas cancerígenos. En este sentido, el estudio deja claro que el riesgo de comer carnes procesadas es peligrosamente mayor al de comer carnes rojas, a tan punto que las carnes procesadas fueron ubicadas por la OMS en el grupo 1 "cancerígenos para humanos", el mismo grupo en el que encontramos el tabaco y el asbesto (!!!!), cuyas propiedades perjudiciales para nuestra salud están más allá de ser discutidas. Las carnes rojas fueron ubicadas en el grupo 2A "probablemente cancerígenas para humanos", lo cual significa que tras investigación se ha encontrado una relación entre el cáncer y estos productos, pero la evidencia no es lo suficientemente concluyente como para estimar qué tan directa es la relación, o cómo funciona exactamente.

¿Qué tan mala es la carne? Ya hemos establecido que probablemente no es lo mejor que le podamos meter a nuestro cuerpo pero no hace mal hacernos una idea aproximada de cómo podemos ajustar nuestra dieta para que sea más saludable, si es que realmente no nos sentimos listos para abandonar del todo la carne. Lo primordial es que el riesgo de cáncer aumenta en un 17% por cada 100 gramos de carne consumida diariamente, y aún más alarmante cada 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de padecer cáncer en un 18%, así que la carne procesada es dos veces más dañina que la carne roja. A pesar de lo alarmante que es esto me parece importante resaltar que la clasificación 1 para la carne procesada indica que hay evidencia concluyente de la relación entre la carne procesada y el cáncer, razón por la que está en el mismo grupo que el asbesto y el tabaco, PERO eso no significa que sea tan dañina como los otros, que aumentan la posibilidad de padecer cáncer en porcentajes mucho más definitivos (más del 30% en caso del tabaco para el cáncer de pulmón).


¿Qué opciones tenemos? Bueno, la cosa es que para la mayoría de nosotros, no es tan sencillo dejar la carne así como así, y algunos todavía creemos en sus aportes nutricionales para una dieta balanceada, así que es bueno que analicemos toda la información a nuestro alcance para tomar las decisiones más concienzudas para nuestra salud y la de nuestra familia. En definitiva el riesgo de comer embutidos no se compara con el valor nutricional que puedan llegar a tener que siempre hemos sabido que no es tanto como el de la carne sin procesar. En cuanto a la carne, el estudio hace un aporte interesante, y es que la mayoría de las sustancias relacionadas al cáncer parecen desarrollarse cuando la carne es cocinada en contacto directo con el fuego, o a la parrilla, creo que podemos deducir entonces que lo menos dañino sería hervir la carne, aunque sea una perspectiva poco alentadora. La otra opción y probablemente la que acabemos por optar todos los que queremos cuidarnos sin ser alarmistas, sea limitar el consumo de carne a una o máximo dos veces por semana, teniendo en cuenta las cantidades diarias señaladas por la OMS y comparándolas con la cantidad de gramos en una porción típica de carnes rojas. Como alternativa momentánea, cualquier otra fuente de proteína, a pesar de lo limitada. 

Como comentario adicional me siento en deber de abogar un poco por las carnes rojas nacionales. Tengamos en cuenta que el estudio se basa en muestras tomadas en Estados Unidos, donde la industrialización de los procesos de cría de ganado, presagia cualquier tipo de consecuencias nefastas. Existe una posibilidad, sin embargo, que la carne a la que tenemos acceso en nuestro país se encuentre menos contaminada con químicos que a  la larga resulten nocivos para la salud, así que también eso está a nuestro favor. También es notorio que el estudio no incluye análisis similares realizados sobre las carnes blandas, así que no podemos decir realmente si esas tienen efectos similares en el organismo, y del mismo modo el estudio no da pruebas concluyentes de que cocinar menos la carne ayude en nada, de hecho incita a pensar en ello con delicadeza, teniendo en cuenta los riesgos asociados a infecciones que puede traer la carne mal cocinada. Del mismo modo hay que recordar que las dietas veganas o vegetarianas demuestran altos déficits en el área protéica de la nutrición, haciéndose necesaria la adición de suplementos dietarios. 

En fin que me parece que a lo que se resume todo es que una vez más se comprueba que debemos ser cuidadosos con lo que comemos, y tratar siempre que sea posible de alcanzar un equilibrio con nuestras dietas porque de ellas depende mayormente nuestra salud, y todo en exceso es malo. Por mi parte, trataré de no comer carnes rojas más de una o por mucho dos veces a la semana, y trataré de dejar por completo los embutidos, aunque definitivamente no estoy contemplando ningún tipo de vegetarianismo, porque definitivamente aunque no se puede ser alarmista tampoco se puede ignorar advertencias tan claras.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Comenzando NaNoWrimo - De dónde sacar ideas.

Noviembre se acerca y con él, como todos los años, la maravilosa oportunidad de escribir el primer borrador de una nueva novela, con el apoyo incondicional de la comunidad de NaNoWriMo, siempre ahí para impulsarnos a hacer mucho más de lo que pensábamos que éramos capaces.

El propósito de NaNoWriMo, es ayudarnos a callar la voz de nuestro editor interior, ese que nunca nos deja avanzar más allá de los primeros párrafos de un proyecto. La meta es que por un mes nos quitemos de la cabeza la idea de que la calidad es mejor que la cantidad, porque no puede haber noción más dañina para la mente de un escritor que necesita producir. Ya habrá tiempo para editar y corregir, todo el tiempo del mundo (a menos que tengas un deadline en cuyo caso por favor dime cómo conseguiste un contrato y con quién, yo quiero), pero para eso hacer falta tener el borrador escrito, así que NaNo nos invita a olvidarnos de las reglas y lineamientos tradicionales, de lo buenos que son nuestros autores favoritos en comparación con nosotros, e ignorar a nuestro editor interior, y concentrarnos en escribir 1700 palabras al día, apenas tres páginas. Cuando llegue Diciembre, tendremos una novela de más o menos 100 páginas, que sin importar su calidad será algo mucho más prometedor que llegar a esas alturas con tres párrafos perfectos luego de borrarlos y reescribirlos un millón de veces en el mismo periodo de tiempo, que es más o menos lo que nos pasa a la mayoría cuando no tenemos esta mentalidad.

Este año no voy a participar en NaNoWriMo, precisamente porque estoy editando una novela que me tomó 3 NaNos terminar de escribir, sin embargo quiero aportar a la causa escribiendo una serie de entradas acerca de la preparación para el proceso, para esos que como yo son planeadores obsesisvos que se aterran ante la idea de abordar semejante empresa sin tener destino fijo.

Ciertamente no tengo una larga lista de novelas o textos en mi haber, así que bien puedes echar mi opinión por la ventana, pero dame el beneficio de la duda, porque esto se debe a mi vergonzosa falta de dedicación a la labor, y no a falta de ideas, de las que me sobran por montones y montones. Y no me considero particularmente prolífica, la verdad, en lugar de eso creo que mi facilidad para la parte inicial del proceso se debe a que he aprendido a volver las más embrionarias nociones en ideas complejas que son semillas redondas y perfectas para buenas historias, y creo firmemente que todos tenemos la capacidad de aprender a hacer lo mismo, es de eso de lo que quiero hablar en esta ocasión, del oficio de crear ideas sobre las que podamos construir.

Siempre que hablo con otras personas acerca de esto, siempre me sorprende ver lo creativos que son, y lo poco que lo notan. Es probable que si te pregunten digas que no tienes ninguna idea, a pesar de que al considerar entrar en NaNo, una o varias ideas vinieran de golpe a tu mente; quizás esa idea que se te ocurrió después de la última película que viste, quizás esa que surgió vaga de un comentario hecho por alguien cercano, el caso es que son ideas pequeñas y aparentemente irrelevantes, y seguro las has hecho a un lado porque no las consideraste lo suficientemente valiosas como para tener potencial, pero he aquí el secreto, todas las grandes novelas comenzaron como ideas pequeñas, incompletas, y hasta poco interesantes, la única diferencia entre esas ideas y la tuya, es que sus autores tuvieron fe en ellas y la disciplina suficiente para trabajar en ellas hasta que se convirtieron en algo que valía la pena.

Es cierto que hay que ser realistas y admitir que algunas ideas no van a funcionar, por supuesto, quizás porque requieren un tipo diferente de escritor, o quizás funcionen para ti en un momento diferente de tu vida, y otras simplemente no serán buenas por más amor que les tengamos, pero lo primero es aprender a dejar de censurarnos con tanta fuerza, de modo que al menos nos demos la oportunidad de explorar nuestra creatividad. Una de las principales formas de autocensura, y quizás la más cruel es decirnos a nosotros mismos que nuestra idea no es lo suficientemente original para funcionar, y es ahí donde viene en mano la primera de las tres máximas a las que me aferro cuando se trata de tener nuevas ideas. "Todo ya está hecho", es un viejo dicho y no podría ser más apropiado, por supuesto que todo ya está escrito, también. La triste realidad es que no importa qué se te ocurra, siempre habrá sido hecho antes en algún lugar del tiempo y el espacio, razón por la cual debes dejar de preocuparte porque tu idea sea original, porque nunca nada será 100% único. Uno de mis ejemplos favoritos al respecto es Lev Grossman, quien estuvo de acuerdo con Rowling en que una escuela donde aprender magia era una idea buenísima, y en lugar de rechazarla porque alguien más ya lo había hecho (y con tremendos resultados), escribió la saga de The Magicians (que en realidad se parece más a Narnia que a Harry Potter) y ganó miles de dólares con ella. Un par de ejemplos más son Twilight y The Walking Dead, que lograron cautivar masas increíbles de fans a pesar de que su premisa se basa en criaturas de la noche acerca de las que se viene escribiendo casi desde el inicio de los tiempos. En definitiva, no es el nivel de originalidad de una idea lo que determina si esta será exitosa o no.

Lo que hace que una historia sea buena o no, es la capacidad que tengas como autor para adornarla con elementos que len den un toque innovador y la conviertan en algo diferente, siempre puede hacerse y los grandes escritores lo hacen todo el tiempo, y aquí voy a la segunda de mis reglas mágicas para crear ideas: Escribe el libro que te gustaría leer. Eso lo dijeron Carol Shields y Toni Morrison y dios los bendiga, no tienen idea de cuánto les debo. Esta idea, sumada a la anterior, es casi todo lo que necesitas para tener una inagotable fuente de ideas para tus futuras novelas, ya que es la fórmula secreta que te permitirá hacer de esas ideas trilladas de las que hablábamos antes, algo digno de ser exhibido en los estantes de tu librería favorita. Toma esas ideas insulsas e incompletas, que vienen de aquello que te apasiona, y piensa en cómo podrías mejorarlas, piensa en qué hubieras escrito diferente si estuvieras en el lugar del autor. Volviendo a los ejemplos anteriores, Grossman, sin demeritar a Harry Potter, quiso explorar un escenario similar pero en el que los personajes principales son bastante más maduros, y bastante menos simpáticos, lo que de algún modo los hace más reales, dando como resultado una historia interesante y escabrosa. Meyer quiso darle una nueva luz a una criatura mítica ya conocida, una idea bastante respetable a pesar de los resultados, y quien escribió The Walking Dead (originalmente una novela gráfica), tuvo la brillante idea de traernos un apocalipsis zombie en el que lo menos interesante son los zombies y la verdadera amenaza son las personas.

Con esos dos elementos de guía a la hora de crear las bases estructurales de nuevas historias lo único que falta son detalles que las enriquezcan, y en definitiva lo más importante a la hora de escribir es que nuestras historias sean creíbles. No importa si tratan acerca de mundos fantásticos que jamás conoceremos, o si ocurren en nuestra ciudad, nada es más trágico para el destino de una historia que el momento en el que un lector se siente distraído por la forma incomprensible en la que algo funciona dentro del universo que hemos creado, o por el actuar implausible de un personaje, y aquí viene mi tercera máxima favorita: Escribe lo que conoces (lo dijo Mark Twain). Quiere decir que siempre será más auténtica tu voz cuando escribas acerca de situaciones que has experimentado, será mucho más sencillo escribir una historia cuyos personajes vivan en la misma ciudad que tú que una que se ubique geográficamente en un país que no conoces. Eso no significa que sólo puedas escribir tu biografía, significa que tomes como inspiración elementos de tus propias experiencias para darle vida a tu historia. Significa que si has perdido a alguno de tus padres, probablemente no te cueste describir la forma como se siente tu personaje principal después de la muerte de su mentor. Significa que si tienes un mejor amigo, puedes escribir de un modo creíble y natural las interacciones entre tu personaje principal y su hermano, significa que si tienes una mascota, comprendes cómo se siente amar a algo indefenso que depende de ti, y puedes incorporarlo a tu historia. Cada situación por la que hayas atravesado, buena o mala, puede ser combustible para tu historia, puedes tomar inspiración de alguien a quien conoces para crear a un personaje, o puedes diseñar locaciones en base a lugares que frecuentas. Mientras más cercano a ti sea el elemento que quieres incorporar, más enriquecerá tu historia; llevado a casos extremos, podemos encontrar ejemplos como lo son las sagas de 50 Shades of Grey, o Shadow Hunters, que fueron en su momento fanfiction de Twilight y Harry Potter, respectivamente. Ciertamente no es el camino tradicional, pero es uno que está ganando popularidad, y aunque muchos opinan que es éticamente incorrecto ganar dinero de este modo, yo opino que no tiene nada de malo, se trata simplemente de usar como guía personajes con los que ya te sientes cómodo, a los que ya conoces y sabes manejar, a pesar de que técnicamente no sean tuyos. La verdad es que en mi opinión lo que está mal con esas dos sagas tiene poco que ver con su origen como fanfiction.

Sin mucho más que agregar los dejo para que piensen en estas guías y se apoyen en ellas a la hora de pensar en qué escribir en NaNo que ya se nos vino encima.

¡Feliz día!

domingo, 18 de octubre de 2015

Penguin kid

Pack your bags little penguin kid.

Stuff the dears inside, carefully, 
put them away for today is not their day.

Pack your bags little penguin kid.

Weren't you always the one to speak first and do right?

Why are your legs so heavy now?

It's hard to know you weren't wrong this time, isn't it?

Pack your bags little penguin kid.

Life is only always fair,
you are to know you're not wrong or flawed, 
but you are to acknowledge you'll never be fine.

Pack your bags little penguin kid.

Put the fears away,
as it doesn't even matter anymore.

Some things are too overrated.

Pack your bags little penguin kid,
for is time to sail away.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Conectados y desconectados.

Hace un tiempo escribí una entrada acerca de la (en mi opinión) errada actitud de la mayoría de padres de hoy en día, tratando de proteger a sus hijos de los peligros de la tecnología, incapaces de darse cuenta de que no sólo es una lucha inútil, sino una que en últimas resulta perjudicial para los jóvenes, sin embargo no me cuesta imaginar las razones por las que cualquier padre responsable se sentiría tentado a comportarse de este modo, ya que son preocupaciones que comparto hace años.

Soy alguien que usa la tecnología para todo, pero mi meta es siempre que me sirva para enriquecer y facilitar cada aspecto de mi vida, de modo que siempre me he sentido algo resentida cuando alguien dice que paso demasiado tiempo pegada a mis aparatos, que me estoy perdiendo la vida ahí afuera, otra crítica habitual es que la tecnología te aleja de otras personas. No comparto esa opinión, porque una de mis mayores preocupaciones es aprovechar la tecnología para acercarme a las personas que tengo lejos, gracias a la tecnología puedo mantener una amistad en tiempo real con personas en diferentes países, que me enriquece como persona, y que además ayuda bastante en momentos de necesidad. Del mismo modo, hago un esfuerzo constante porque la tecnología no se interponga para mal en las relaciones que mantengo con quienes me rodean. Sin embargo, comprendo de dónde vienen estas dos grandes preocupaciones, e incluso comprendo la razón por la que es fácil asumir que sufro de estos males, y es porque mi experiencia con la tecnología y mi forma de manejarla dista bastante de la media, que deja bastante que desear.

Lo diré ahora y sin rodeos: la mayoría de los padres tienen la razón, sus hijos sí pasan demasiado tiempo en sus computadoras y teléfonos, sin sacar provecho de ello. Perdidos en redes sociales en las que no tienen exposición a ningún tipo de contenido enriquecedor, y perdiendo la oportunidad de disfrutar de las cosas buenas que no podemos sacar de una pantalla, y también sin alcanzar a imaginarse las poderosas herramientas que tienen en la punta de los dedos y cuánto las están desperdiciando. La mayoría no tienen idea de cómo funciona el mundo porque no se permiten tomar el tiempo necesario para apreciarlo con sus propios ojos, e indudablemente, esto les va a costar caro en algún momento, por ejemplo cuando tengan que conseguir un empleo y no tengan idea de cómo vestirse para una entrevista, ese será el tipo de momentos en los que se den cuenta de que el número de likes en sus fotos de Facebook o Instagram les sirven para absolutamente nada, y ninguna cantidad de hashtags les dará de comer. Son principalmente estos chicos y chicas, los que no comprenden cómo funcionan las herramientas a las que están tan apegados, los que son más vulnerables a todo tipo de peligro virtual, desde ser hackeados poniendo en peligro la información o finanzas de su familia, hasta caer en situaciones mucho más oscuras de las que mejor no entramos en detalle.

En contraste, otra gran parte de los jóvenes tecnoadictos de hoy en día sufre de un mal que me parece incluso más aterrador y al que he nombrado la hiperconexión desconectada. Éstos sí que comprenden lo que tienen entre manos, y a diferencia de los anteriores, llevan al extremo su dependencia y apego al sentimiento de vida globalizada proporcionado por la pantalla de sus dispositivos, alienándose de un modo alarmante de la sociedad que les rodea, de la que dependen, y a la que deberían buscar comprender y aprender a navegar. Me refiero a los jóvenes que maravillados por la puerta abierta a un infinito universo de información, la devoran toda sin filtro y sin imponerle juicio alguno de valor. Son estos los que encontramos entonces apasionados por la justicia social en todas sus formas, menos en ninguna que les competa. Los que encontramos dedicando impresionantes cantidades de tiempo a investigar y mantener blogs acerca de temas tales como la extinción de alguna extraña especie de mamífero en alguna remota parte del mundo, mientras no tienen la menor idea de que existen en sus ciudades organizaciones y fundaciones que se dedican a tratar de solventar las necesidades de los animales callejeros. Muchachitos y muchachitas (y no tan pequeñitos también) que se apasionan a niveles aterradores porque alguna celebridad de algún país anglosajón produce contenido misógino o racista y no es censurado, pero son incapaces de preocuparse por apoyar movimientos locales en favor de derechos de minorías. He visto a más de uno aproyando desde lugares tan remotos como lo son pequeños pueblos en nuesto país, causas en contra de dictadores en países de oriente medio, sin tener idea de la política de Colombia, y de cómo la corrupción nos sigue desangrando.

En definitiva cualquiera de los dos extremos es alarmante, y es preocupante que sean pocos los jóvenes que no caen en ninguno de los dos, pero una vez más, sigo convencida de que la culpa no recae en los chicos. Al final de cuentas, son sólo chicos, su naturaleza es seguir modas, en muchas ocasiones no tienen criterios definidos, y no son capaces de dimensionar las ventajas ni los riesgos que estas situaciones presentan. Es por esto que es labor de los padres de hoy en día dejar a un lado su fobia por todo lo digital y ponerse las pilas. No permitir que la tecnología aleje a sus hijos de las experiencias del mundo real, pero también enseñarles cómo ésta puede mejorar su vida, educarlos en formas de interactuar con la sociedad en la que viven, y hacerla mejor.