domingo, 12 de abril de 2015

Debi tomar clases de manejo de tiempo en la universidad

Creo que es justo decir que les debo una explicación.

Cuando comencé este blog la primera semana del año decidí que iba a publicar una vez  a la semana, evidentemente estoy ligeramente atrasada, pero ténganme un poco de paciencia y les cuento en qué ando.

En primer lugar mi empresa de novelty cakes ha tenido en los últimos meses un crecimiento acelerado al que por momentos me cuesta un poco seguir el paso. Además estuve muy al pendiente de la completa remodelación del restaurante de mi mamá y mi padrastro lo cual fue muchísimo trabajo, además adopté de la calle un gatito que al principio necesitaba mucha atención y cuidado (y que es una distracción increíble), y además estuve explotando al máximo mi vida social, viéndome mucho con la gente querida, y aunque ciertamente invaluable, esto sí que quita tiempo.

Pero la verdad sea dicha, la verdadera razón por la que estuve tan desconectada no fue sino falta de organización, y quizás también falta de perspectiva con respecto a lo que es mi vida, y a lo que quiero que sea.


Hace tiempo tenía intenciones de trabajar con un muy querido amigo que es artista plástico y un ilustrador talentosísimo. Estas intenciones comenzaron a materializarse apenas hace un par de meses, pero tan pronto comenzamos a tener acuerdos, yo comencé a incumplir las fechas de entrega, y es que no había forma de que le añadiera una responsabilidad más a mi ya llena agenda, ¿cierto?


La frustración por no poder hacer parte productiva de un proyecto que me entusiasmaba mucho me llevó a sesiones profundas de introspección. Algo malo estaba pasando, éste no era el plan.


Hace más de un año, estaba más o menos igual de frustrada. Mi paciencia es algo corta y después de varios meses buscando trabajo me encontraba sin ningún prospecto que me entusiasmara, ni en el área monetaria, ni para mi crecimiento personal. Entonces decidí cambiar radicalmente de estrategia porque tuve la que en su momento me pareció la más brillante de las ideas. Decidí crear mi propia empresa, y cuando pensé en ello sólo pude verle ventajas: No sólo era un negocio rentable una vez estuviera consolidado, sino que además era algo que de hecho disfrutaba mucho hacer, y para lo que era buena. Con dos ventajas agregadas: iba a ser mi propio jefe, sin posibilidades o temor a un hipotético despido, y además iba a poder trabajar desde casa y manejar mi tiempo a mi antojo. 


No fue fácil, comenzar un negocio nuevo nunca lo es, sin el estrés agregado de la presión en casa por buscar un empleo "de verdad", pero yo tenía suficiente fe en mi idea, había hecho los cálculos, y las cuentas daban: dinero + disfrute + tiempo. Y ese tiempo era quizás lo más importante, porque aunque hacer tortas me hace feliz como muy pocas cosas lo logran, también es cierto que no es mi verdadera y más importante pasión, la que me mueve. Esta pasión que no ha desaparecido y no se ha transformado en más de diez años, a pesar de lo mucho que yo he cambiado y que mi vida lo ha hecho, es escribir. Y cuando tracé este plan, lo que más me entusiasmaba era que con todas las ventajas de este modelo de negocio, iba poder dedicarme de lleno y como nunca a este deseo que le da forma a lo que soy como persona.


Fast forward un año después y no era capaz de escribir una palabra porque no tenía tiempo. No pueden imaginarse la profundidad de mi angustia. Mi plan era perfecto, ¿cómo podía estar fallando? No tuve más que hacer que sentarme a estudiar mi situación con cabeza fría, y luego de sangre, sudor y lágrimas (más bien frustración, llanto y muchas tazas de té), tuve la fortuna de darme cuenta de que mi plan seguía siendo tan perfecto como al principio, que la imperfecta era yo. Las personas tenemos esta pésima costumbre de acomodarnos, y yo no soy la excepción, cuando me di cuenta de que había un problema, ya era casi demasiado tarde, había comenzado a trabajar de modo poco productivo, a organizar mis horarios de forma que cuando terminaba de trabajar, era hora de irse a la cama, o de salir, o de hacer cualquier otra cosa, pero en definitiva no era mi mejor momento para escribir. Estaba trabajando como si mantener mi repostería fuera lo único que me interesase, y el poco tiempo libre lo estaba desaprovechando dejando que mi contexto me distrajera de mil modos más.


Aunque fue doloroso darme cuenta de que mi desorden estaba saboteando lo que más quería, lo bueno fue que de ahí, sólo me quedaba mejorar, así que, consecuentemente, he tomado serias decisiones respecto a lo que voy a hacer de ahora en adelante.


Indudablemente, lo primero fue re organizar la forma como trabajaba en mi negocio, de modo que fuese mucho más productivo, y que además me permita mucho más tiempo libre para todo lo demás, no es fácil, pero estoy decidida a conseguirlo y por el momento todo marcha bien en este frente, mis clientes siguen felices y yo sigo feliz complaciéndolos.


Lo siguiente ha sido incluso más complejo. Tengo la tendencia a interesarme por muchas cosas, y esos intereses se reflejan en mi trabajo, lo que da como resultado muchos proyectos diferentes, y yo estaba, como bien dice el adagio, abarcando mucho, y apretando poco. Para que se hagan una idea, estaba editando mi primera novela con el interés de buscar publicarla, además estaba escribiendo dos más, estaba escribiendo una cuarta con el fin de presentarla al concurso anual de literatura infantil y juvenil, también estaba trabajando en un proyecto personal de cero utilidad pero que me entretiene mucho, quería tener este blog (y su contraparte que está en inglés y vaya que lleva tiempo traducir), estaba tratando de trabajar en colaboración con el amigo que mencioné antes, y además estaba investigando con el fin de estar lista si llega a darse una segunda posibilidad de trabajo en colaboración con otra persona. Incluso estaba leyendo cuatro libros a la vez. No había forma de que ninguno de estos proyectos funcionara realmente si seguía al ritmo que iba, así que también me di a la dolorosa tarea de definir prioridades y organizar mi trabajo en etapas, y ahora la cosa está así:


Este blog va a seguir siendo publicado una vez a la semana (dos veces a la semana mientras me pongo al día), porque escribir constantemente de temas variados es un ejercicio que enriquece mi talento, y porque tanto ustedes (sé que son pocos, pero los quiero) y yo, lo disfrutamos. Entonces aquí les voy a dejar cositas que escriba, les voy a dar mi poco importante opinión acerca de temas relevantes, además les voy a hablar de cosas por completo carentes de importancia pero que me apasionan, y también pueden esperar uno que otro tutorial en temas de cocina y repostería. Si les interesan las actualizaciones incluso más frecuentes acerca de lo que hago cada hora de cada día (para que satisfagan ese alma stalker que yo sé que tienen <3) pueden seguirme en mi cuenta de Twitter que acabo de abrir, soy @_roxmarie_ 


En cuanto a mis proyectos fuertes tuve que decidir priorizar, así que las dos novelas que estoy escribiendo pasan a standby hasta que termine de editar la primera y comience la fase de intentar publicarla, entonces elegiré una de las dos para terminar de escribirla, y así sucesivamente. La novela que quiero escribir para el concurso la escribiré en Noviembre (en el marco de NaNoWriMo), durante este mes, y únicamente este mes, sólo me dedicaré a sacar adelante este proyecto (suspenderé bien sea la edición de la primera novela o la escritura de la segunda, lo que sea que esté haciendo en el momento), la idea es que este proyecto esté listo antes de final del 2015 para presentarlo al concurso que finaliza en Abril del 2016.


En cuanto a las colaboraciones, planeo trabajar únicamente en ellas suspendiendo así mismo el trabajo en cualquiera de las novelas, hasta que finalice cada etapa. Estos proyectos tienen la ventaja de que aunque la parte que me toca a mí no es fácil, ciertamente toma mucho menos tiempo que lo que le toca hacer a mis colaboradores (ilustrar, o animar lo que escribo), así que puedo dedicarle un par de semanas a entregar lo que se requiere de mí, y desentenderme por un tiempo hasta que tenga que hacer la siguiente entrega. Luego les cuento cómo me va con esta parte del plan, que aún está en beta testing.


Como último punto, he decidido que voy a volver a escribir fanfiction, porque lo disfruto, pero aún más importante, porque aparentemente hay que hacer conocer el nombre en el medio, y en estos tiempos hay que tener fanaticada antes de publicar un libro, aunque la razón lógica indique todo lo contrario. Para esto me hice una cuenta en Ao3, y comenzaré con unos proyectos cortos. Aún no tengo del todo definido cómo va a encajar esto con lo demás, pero creo que puedo poner la escritura semanal de cierta cantidad de fanfiction en la misma categoría que la escritura de las entradas de este blog, que va de lado con el trabajo en las novelas.


Cualquier cosa adicional o no tiene cabida en este momento, o luego miraré cómo lo organizo, pero esto es lo que llevo por el momento, y me entusiasma bastante. Espero que a ustedes también les entusiasme. De nuevo les pido disculpas por mi falta de actividad aquí, y les agradezco por amarme porque sólo amándome pueden dedicarse a leerse esta chorrada que les acabo de tirar.


¡Feliz semana!

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