sábado, 25 de abril de 2015

Mis pies están sucios

Como lo prometido es deuda, aquí les traigo una cosilla que escribí el otro día. La verdad sea dicha no soy tan fanática de la poesía, y me cohíbo al escribirla porque tengo la impresión de que mi poesía es medio rara, pero esto me gustó así que lo comparto con ustedes. La imagen es una ilustración de un querido y tremendamente talentoso amigo, pueden ver lo que hace aquí: http://javiermtz.deviantart.com/ (ojo, NSFW)

Sin más preámbulo, halagos a la derecha tomatazos a la izquierda, por favor respeten las filas.




Mis pies están sucios. 

Dijiste que podía andar hasta el fin del mundo, pero no me he movido un centímetro.

Escribe la lista y ya estás. Grité y me revolqué, te serví y te rompí, me expandí y colapsé dentro de ti, me chupé todo tu dolor, sin pensarlo dos veces, me ahogué y nunca se volvió a saber de mí. ¿Qué quieres?

Mis manos fueron hechas para alcanzar pero mis dedos están rotos como mi cerebro y quiero romperme, romperte en dos. Ven, déjame amarte, que es lo único en lo que soy excelente.

Creí saber mucho pero ando en puntas de pies y miento, adivino y apuesto. Nunca me creí afortunada. Mis costillas nunca se sintieron afortunadas, magulladas y verdes como estaban.

Creo que debí estar dormida cuando las vides treparon sobre mi piel y dentro de mi vientre. Hay flores dentro, no me olvides que no han de convertirse en gritos y pies pequeños y suaves.

Nunca he sido de las que tienen lo que quieren. Dicen que tienes lo que necesitas, debo ser rica de todas las maneras correctas, mi buzón permanece vacío.

Pero, ¿cuánto has esperado en línea por tus cupones de alimento antes de darte por vencido y regresar a casa derrotado? Estoy hambrienta y frágil, pero la estamos pasando tan bien, ¿quién necesita alimento, de todas formas? Las vides se alimentan a sí mismas y me mantienen derecha.

Debí saber, debí saber que no me convenía revolcarme y patear, porque se me cayó la garganta y los silbatos deben sostenerse entre los labios.

Así que camino y camino en círculos diciéndome a mí misma que estoy yendo a lugares pero siempre asegurándome de no haber cortado la línea, temo el bosque de noche, así como a la tibieza debajo de mis pies. Cavaría hasta el centro de la tierra por ti y dejaría que las llamas me consumieran entera, pero te das gusto negando con la cabeza ante mis pies sucios.

¿Alguna vez has enterrado los dedos en la tierra bajo ellos?

¿Te has aguantado un sollozo por miedo a que tu alma escape al infinito más rápido de lo que tus dedos puedan aferrarse a ella? Me he quedado levantada tantas noches como cosas tú has dicho, como espejos tú has roto.

¿Hay acaso temor mayor que una casa sin espejos?

Tengo muchas palabras, pero las apilo ordenadamente y las guardo. Hay cinco bolsas enteras de las malas en la parte de atrás.

Dijiste que si quería podía comprar una ballena con todas esas palabras, pero prefiero sentarme sobre ellas y coserlas y hacerlas suéteres y mantas. ¿Tienes frío?

Yo sí, he vagado desnuda por el bosque de noche, tratando de encontrarte, y mis pies están sucios.

jueves, 23 de abril de 2015

Acerca de nuestra obsesión con Gabito, y el resto de la "realeza".

Hace una semana se cumplió un año de la muerte de nuestro querido nobel, y claro, no se ha parado de hablar al respecto. Uno pensaría que hay un limitado número de formas en las que se puede hablar de su vida y obra, ambas finitas, un limitado número de cosas que se puede decir acerca de su legado antes de agotarlo. Pero claro, es evidente que no es así, como lo demuestra la exagerada cantidad de documentales que aún se producen acerca de Hitler y la segunda guerra mundial, como si no hubiésemos ya escuchado la historia una y otra vez, al derecho y al revés, desde todo ángulo posible (les juro que hasta los que creen en los reptilianos los he visto más de una vez hablando de la relación del bigotudo con ellos).

Por supuesto que entiendo la importancia de no olvidar cosas así, ni a personajes como Gabo, al que tantas cosas buenas le debemos, a lo que quiero llegar en realidad es a que no deja de sorprenderme que la gente no se canse de estos temas hiper explotados, y que por ende no tengo ni pizca de ganas de ponerme a hablar de la vida y obra de Gabo y de cuánto lo extrañamos hoy, no sólo porque carezco de las credenciales y el conocimiento que me lo permitirían, sino porque todos los que tienen estas credenciales y conocimiento (y los que no, también) seguro que ya están diciendo cualquier cosa que pudiera llegar a ocurrírseme.

Pero sí hay algo en lo que no puedo dejar de pensar cada que me acuerdo de Gabo, en particular, aunque la realidad es que no es un comentario tanto acerca de él, como lo es acerca de los colombianos y nuestra extraña relación con cualquiera a quien podamos llegar a considerar "famoso" o "importante".

Después de reflexionar en este asunto que me llama la atención, he llegado a la conclusión que el asunto se reduce a una cuestión: los colombianos somos una estirpe de baja autoestima. De verdad que es la única forma en la que puedo explicar nuestro comportamiento. Es indudable que los logros de la gente hay que reconocerlos, y que podemos apasionarnos por cualquier causa que abandere otro, incluso si se trata de una meramente artística y/o lucrativa, pero me atrevería a decir que en pocos países es culturalmente aceptable la poco crítica e impresionante obsesión que la gente en Colombia tiene por cualquiera al que se les dé por etiquetar de "famoso" o "reconocido", no diciendo que no haya gente famosa y reconocida, pero eso sucede incluso cuando se trata de un cualquiera que robóticamente recita líneas ridículas en alguna de las novelas de la franja prime time de una cadena nacional, o al que por ahí le fue medio bien en un reality show. Y este efecto sólo se multiplica entre más famoso sea realmente el individuo, la histeria es increíble, y mientras más pienso en ello más me convenzo de que es como les dije antes, una cuestión de baja autoestima. Bien sea por la negativa imagen que tienen de los colombianos en el exterior, o por el "dolor de patria" que nos da todos los días cuando vemos las noticias, o algún otro factor sociocultural al que no acabo de ponerle el dedo, la realidad es que sólo una profunda falta de amor propio puede explicar la forma como enloquecemos con los famosos y las figuras del espectáculo, como si con estar en su presencia, tener una foto con ellos o conseguir un autógrafo derramase sobre nosotros la bendición de aquellos seres superiores a los que adoramos como semidioses.

Yo, francamente, no lo comprendo. Claro, hay gente a la que admiro mucho, y gente a como la que quiero ser, y mucha gente a la que me encantaría conocer algún día, o haber podido conocer, pero soy incapaz de participar en esas idolatrías llevadas al extremo, probablemente porque carezco de dos cualidades innatas que la gran mayoría de mis compatriotas parecen llevar arraigadas desde siempre. Por un lado carezco por completo de esa vergüenza que parece traer el ser colombiano, aunque quieran decir que se enorgullecen de su país, esa que los lleva a cegarse y a desdeñar de lo nuestro y poner en un pedestal todo lo que venga de afuera, aunque sea malo. Y aunque también llevo dentro desde siempre un dolor de patria, no poseo esa profunda resignación que parece llenar a casi todos, convenciéndolos de que estamos todos en mayor o menor medida condenados al fracaso, que somos desafortunados sólo porque nos tocó ser colombianos; esto se traduce dentro de mí en un siempre presente sentimiento de que soy capaz de más, y es justamente eso lo que espero de mí misma, mucho más, triunfar no es una idea lejana, casi puedo sentir que la alcanzo a agarrar con las puntas de los dedos, sólo me hace falta un poco más de tiempo, no más, todo lo demás está dentro de mí desde que puse pie en esta tierra hermosa. Y sé que es ese sentimiento lo que se pone siempre en medio de mí y cuánta admiración pueda llegar a sentir por los logros de alguien más. Puede que suene egocéntrico pero juro que no es esa la intención, admiro la experiencia en esos que están muchos años por delante de mí, y aprendo de todos los que puedo, todo lo que puedo, pero si soy muy honesta más o menos la mitad de las veces que veo a alguien famoso o importante, veo en los triunfos ajenos algo que yo bien podría hacer si me lo propusiera, si fuera mi pasión. Entonces no puedo entender esa admiración ciega por lo que aveces se me hacen personas completamente normales que simplemente se han dedicado a trabajar duro, o que han tenido mucha suerte.

¿Y qué tiene que ver Gabo con esta diatriba? Un par de cosas. En primer lugar Gabo era, y con justa razón, básicamente parte de la "realeza", en lo que a figuras públicas nacionales se refiere, y él sí que se lo merecía, el sí que era un genio cuyo talento merecía todo el reconocimiento y la admiración que tuvo, eso sí. Y sin embargo, la cuestión es que al pertenecer a esta estirpe, inevitablemente estaba sujeto a las consecuencias que lo afectaban igual que afectan a esas estrellitas de reality a las que me referí antes, parece ser el precio de la fama. Gabo era aclamado nuestro con posesión obsesiva y orgullosa, igual que tantos otros, y por eso era también víctima de una errónea asignación de responsabilidades para con el país y los compatriotas. No puedo decirles la cantidad de veces que me ha tocado escuchar a la gente quejándose de lo feo que era que Gabo nunca hubiera hecho nada por el pueblo que lo vio nacer, la pobre Aracataca, que este año, el 28 de este mismo mes en el que murió él cumple nada menos que 100 años de haber sido declarada pueblo, y que aún no tiene un óptimo sistema de acueducto y alcantarillado. Como si quisieran homenajear a Gabo, manteniendo el pueblo que primero lo vio en condiciones tan ridículas como las que sólo se podían ver en sus libros, verdaderamente, cien años de soledad.

Pero eso viene a colación porque es a lo que me refiero con la resignación que parece llenar al pueblo colombiano, seguro que me dicen que no, pero yo siento que la mayoría lleva esto en el subconsciente, un tipo de aterradora resignación ante la violencia y la corrupción de las élites, y creo que es la razón por la que idolatramos a los que triunfan, porque creemos que en este contexto sus triunfos son prueba de cualidades sobrehumanas, de ahí esa necesidad de adorarlos como si en un lugar dentro de nosotros donde no hay palabras, realmente creyésemos que podemos impregnarnos de su divinidad. Por eso también se les desprecia cuando luego de levantarse sobre todos los demás se llevan su felicidad a otro lado, y lo la comparten con el resto de los que nacieron en el mismo suelo, cuando se limitan a vivir para ellos mismos y para los que aman, y no para todos los que compartimos su sangre aunque nunca nos hayamos visto. Porque por supuesto, la resignación nos ancla más que la gravedad, ¿cómo podemos esperar depender sólo del gobierno para procurar nuestro bienestar básico? Si es que todos los políticos son corruptos, eso ya lo sabemos, no podemos aspirar a más. Para eso tenemos a Shakira, que nos monte mega colegios, y a Gabo, que debió subsidiar el alcantarillado, y ay de él, nunca olvidaremos cómo nos dio la espalda. Y ay de todos los demás, que no hagan lo que se espera de ellos, lo que ahora resulta que es su deber patrio, nunca se los perdonaremos.

Por favor, queridos hermanos de patria, trabajemos por fortalecer nuestra autoestima colectiva. Metámonos en la cabeza que somos capaces de más, hagamos más como esos a los que admiramos en lugar de vivir en la mediocridad, idolatrando con la boca abierta a los que se lo merecen, y también a cualquier bobo que tuvo sólo un poco más de suerte y armó bochinche en el reality. Se los suplico, sacúdamonos la resignación al fracaso y al subdesarrollo, aspiremos a más, dejemos de votar por "el que roba menos", y comencemos a exigir justicia de esos que de verdad están en la obligación de darla, en su condición, nada más y nada menos, que de "servidores públicos". Exijamos que sirvan y hagan lo que deben, y por el amor de todo lo que es sagrado, dejemos la doble moral y dejemos que cada quien haga con su plata y posición, bien habidas, lo que se le dé la gana.

viernes, 17 de abril de 2015

Torta Metroid (y tutorial)

Cada vez que me vean quieta por aquí es que ando ocupada con otras responsabilidades. Lo más probable es que esté surtiendo pedidos, en compensación les prometo que cuando haga algo chévere les traeré fotos y tutoriales (esto es, si logro recordar tomar fotos del proceso)

Así que en esta ocasión es eso lo que les traigo, para que se emocionen, fotos y tutorial de una de las mejores tortas que he hecho este año, genial modo de comenzar un año que espero sea exitoso para mi negocio.

En Enero cumplió años uno de mis más queridos amigos, y yo no podía sino hacerle algo muy especial para demostrarle que se le quiere mucho aunque no se le vea tan seguido. En ocasiones como estas, hago todo lo posible por hacer algo que realmente le guste a la persona que trato de hacer feliz, incluso aunque sea algo de lo que yo no tenga ni idea, así que para mi amigo decidí hacerle una torta alusiva a su vídeo juego favorito de todos los tiempos: Metroid.

Ahora, para que se enteren soy pésima jugando video juegos y no soy una muy gran fan de ellos, pero mis amigos sí, y años y años de pasar mucho tiempo con ellos han bastado para que tenga conocimientos más o menos básicos, y con esos en mente me puse a la tarea de hacer algo representativo. 

Luego de un par de horas de ver imágenes y tratar de decidir qué cosa sería el punto perfecto de equilibrio entre espectacular y algo que yo de hecho pudiera hacer, decidí que su torta de este año iba a ser una replica del casco que Samus usa en el juego. Para referencia, es este:




Me pareció que en sentido general era algo bastante manejable, una forma más bien redondeada a la que se le agregan detalles que le dan forma, líneas rectas, todo muy simple aparentemente, y con un buen efecto final, así que comencé horneando una torta de 20 porciones en tres moldes, dos pequeños de 15cms y uno mediano de 20cms. Como pueden ver aquí puse los dos pisos más pequeños en una posición concéntrica sobre el borde del más grande. la parte donde los lados de los tres pisos coinciden sería la parte de atrás y la parte sobrante del piso de abajo del otro lado serviría para comenzar a darle forma al casco.

A continuación comencé a modelar, y es aquí cuando todo comienza a tomar forma y ponerse divertido. Primero que todo recorté la parte frontal del piso de abajo para que tuviera la forma frontal.


Además, usando una base giratoria de Wilton sobre la que estaba la torta, recorté el piso superior para que tuviera una forma redondeada como correspondía a la parte superior del casco.

A continuación hice un engrudo que usaría para rellenar el hueco frontal del diseño y para formar esas formas protuberantes que van a los lados donde se supone irían las orejas.

El engrudo lo hice tomando los recortes sobrantes de la forma másica y desmenuzádolos con una picadora de alimentos, como esas que usan para picar las verduras cuando van a cocinar. Esta miga la mezclé con un poco de buttercream para convertirla en una pasta espesa con la que pudiera darle los acabados finales a la forma, a esto se debe que esas partes de la torta tengan un color diferente.

El paso siguiente era aplicar la cobertura de fondant y comenzar a ponerle todos los detalles, y fue ahí cuando me di cuenta de que algo no estaba cuadrando. Al volver al diseño original y mirar un par de imágenes más me di cuenta de que había estado mirándolo del modo equivocado. La parte de adelante que yo había formado tan protuberante no era tal en el diseño original. Se extiende hacia abajo, no hacia adelante, era una cuestión de perspectiva... Oops. Así que tocó recortar de nuevo antes de ponerle una capa de buttercream.





















Como se pueden dar cuenta adquiere una forma bastante más armónica cuando le quité esa parte de adelante, y con la buttercream cubriéndola se aprecia la forma sin que los diferentes tonos y pisos distraigan la vista. Una vez superada esta etapa, era hora de cubrir la torta con fondant y comenzar a ponerle los detalles que iban a convertirlo en el casco tal y como yo quería que se viera.

Usualmente trabajo con fondant de azúcar pero para este trabajo y debido a un par de inconvenientes, decidí probar una receta de fondant de marshmallow, que de hecho tenía un muy buen sabor, y aunque un poco pegajoso en el clima húmedo de aquí, se dejó trabajar bastante bien y dio un resultado con el cual me sentí bastante satisfecha.

Así es como se veía cubierta, de aquí en adelante sólo faltaba ponerle los detalles. He de admitir que noes mi trabajo más pulido pero estaba un poco muy corta de tiempo así que decidí irme a la fácil y marcar todas las líneas (qué e el diseño original están en bajo relieve) con fondant negro.

Después le puse la visera del casco también con un poco de fondant verde, y con otro poco de fondant hice los diseños de la partecita del frente que parece una boquilla para hablar, y los tubitos que van a los lados. Estos elementos los pinté de plateado para darle un toque más tecnológico.

La pintura plateada es un polvo comestible muy ligero que consigo en mi tienda de implementos de repostería. Para utilizarlo lo mezclo con alcohol (usualmente un poquito de whisky o algo así) y lo convierto en una pasta que puedo usar como pintura. Una vez se seca, el alcohol se evapora y queda sólo el color plateado, y no tienen ningún sabor.


Además, las letras las hice con cortadores de fondant que también conseguí en la tienda. Tengo dos juegos, uno más grande que otro, y son ideales, el toque final de mis tortas es siempre ponerles el nombre del cumpleañero, pienso que nada puede sentirse mejor que darse uno cuenta de que esa torta tan genial fue hecha sólo para uno, ¿verdad?



 Al final quedé muy muy satisecha con el resultado final, más que todo porque al cumplementado le encantó, y nada me hace más feliz que cuando la gente está muy feliz por una torta que les hice. Me gustó mucho el diseño, además, fue medianamente fácil de hacer, e incluso quisiera hacerlo de nuevo, con un poco más de tiempo para hacer mejor los detalles y que el trabajo sea más pulcro.

Ojalá que hayan disfrutado el tutorial, el primero que hago en la vida, y pues si les gusta, aunque sea sólo por curiosidad, pues les doy más :)


domingo, 12 de abril de 2015

Debi tomar clases de manejo de tiempo en la universidad

Creo que es justo decir que les debo una explicación.

Cuando comencé este blog la primera semana del año decidí que iba a publicar una vez  a la semana, evidentemente estoy ligeramente atrasada, pero ténganme un poco de paciencia y les cuento en qué ando.

En primer lugar mi empresa de novelty cakes ha tenido en los últimos meses un crecimiento acelerado al que por momentos me cuesta un poco seguir el paso. Además estuve muy al pendiente de la completa remodelación del restaurante de mi mamá y mi padrastro lo cual fue muchísimo trabajo, además adopté de la calle un gatito que al principio necesitaba mucha atención y cuidado (y que es una distracción increíble), y además estuve explotando al máximo mi vida social, viéndome mucho con la gente querida, y aunque ciertamente invaluable, esto sí que quita tiempo.

Pero la verdad sea dicha, la verdadera razón por la que estuve tan desconectada no fue sino falta de organización, y quizás también falta de perspectiva con respecto a lo que es mi vida, y a lo que quiero que sea.


Hace tiempo tenía intenciones de trabajar con un muy querido amigo que es artista plástico y un ilustrador talentosísimo. Estas intenciones comenzaron a materializarse apenas hace un par de meses, pero tan pronto comenzamos a tener acuerdos, yo comencé a incumplir las fechas de entrega, y es que no había forma de que le añadiera una responsabilidad más a mi ya llena agenda, ¿cierto?


La frustración por no poder hacer parte productiva de un proyecto que me entusiasmaba mucho me llevó a sesiones profundas de introspección. Algo malo estaba pasando, éste no era el plan.


Hace más de un año, estaba más o menos igual de frustrada. Mi paciencia es algo corta y después de varios meses buscando trabajo me encontraba sin ningún prospecto que me entusiasmara, ni en el área monetaria, ni para mi crecimiento personal. Entonces decidí cambiar radicalmente de estrategia porque tuve la que en su momento me pareció la más brillante de las ideas. Decidí crear mi propia empresa, y cuando pensé en ello sólo pude verle ventajas: No sólo era un negocio rentable una vez estuviera consolidado, sino que además era algo que de hecho disfrutaba mucho hacer, y para lo que era buena. Con dos ventajas agregadas: iba a ser mi propio jefe, sin posibilidades o temor a un hipotético despido, y además iba a poder trabajar desde casa y manejar mi tiempo a mi antojo. 


No fue fácil, comenzar un negocio nuevo nunca lo es, sin el estrés agregado de la presión en casa por buscar un empleo "de verdad", pero yo tenía suficiente fe en mi idea, había hecho los cálculos, y las cuentas daban: dinero + disfrute + tiempo. Y ese tiempo era quizás lo más importante, porque aunque hacer tortas me hace feliz como muy pocas cosas lo logran, también es cierto que no es mi verdadera y más importante pasión, la que me mueve. Esta pasión que no ha desaparecido y no se ha transformado en más de diez años, a pesar de lo mucho que yo he cambiado y que mi vida lo ha hecho, es escribir. Y cuando tracé este plan, lo que más me entusiasmaba era que con todas las ventajas de este modelo de negocio, iba poder dedicarme de lleno y como nunca a este deseo que le da forma a lo que soy como persona.


Fast forward un año después y no era capaz de escribir una palabra porque no tenía tiempo. No pueden imaginarse la profundidad de mi angustia. Mi plan era perfecto, ¿cómo podía estar fallando? No tuve más que hacer que sentarme a estudiar mi situación con cabeza fría, y luego de sangre, sudor y lágrimas (más bien frustración, llanto y muchas tazas de té), tuve la fortuna de darme cuenta de que mi plan seguía siendo tan perfecto como al principio, que la imperfecta era yo. Las personas tenemos esta pésima costumbre de acomodarnos, y yo no soy la excepción, cuando me di cuenta de que había un problema, ya era casi demasiado tarde, había comenzado a trabajar de modo poco productivo, a organizar mis horarios de forma que cuando terminaba de trabajar, era hora de irse a la cama, o de salir, o de hacer cualquier otra cosa, pero en definitiva no era mi mejor momento para escribir. Estaba trabajando como si mantener mi repostería fuera lo único que me interesase, y el poco tiempo libre lo estaba desaprovechando dejando que mi contexto me distrajera de mil modos más.


Aunque fue doloroso darme cuenta de que mi desorden estaba saboteando lo que más quería, lo bueno fue que de ahí, sólo me quedaba mejorar, así que, consecuentemente, he tomado serias decisiones respecto a lo que voy a hacer de ahora en adelante.


Indudablemente, lo primero fue re organizar la forma como trabajaba en mi negocio, de modo que fuese mucho más productivo, y que además me permita mucho más tiempo libre para todo lo demás, no es fácil, pero estoy decidida a conseguirlo y por el momento todo marcha bien en este frente, mis clientes siguen felices y yo sigo feliz complaciéndolos.


Lo siguiente ha sido incluso más complejo. Tengo la tendencia a interesarme por muchas cosas, y esos intereses se reflejan en mi trabajo, lo que da como resultado muchos proyectos diferentes, y yo estaba, como bien dice el adagio, abarcando mucho, y apretando poco. Para que se hagan una idea, estaba editando mi primera novela con el interés de buscar publicarla, además estaba escribiendo dos más, estaba escribiendo una cuarta con el fin de presentarla al concurso anual de literatura infantil y juvenil, también estaba trabajando en un proyecto personal de cero utilidad pero que me entretiene mucho, quería tener este blog (y su contraparte que está en inglés y vaya que lleva tiempo traducir), estaba tratando de trabajar en colaboración con el amigo que mencioné antes, y además estaba investigando con el fin de estar lista si llega a darse una segunda posibilidad de trabajo en colaboración con otra persona. Incluso estaba leyendo cuatro libros a la vez. No había forma de que ninguno de estos proyectos funcionara realmente si seguía al ritmo que iba, así que también me di a la dolorosa tarea de definir prioridades y organizar mi trabajo en etapas, y ahora la cosa está así:


Este blog va a seguir siendo publicado una vez a la semana (dos veces a la semana mientras me pongo al día), porque escribir constantemente de temas variados es un ejercicio que enriquece mi talento, y porque tanto ustedes (sé que son pocos, pero los quiero) y yo, lo disfrutamos. Entonces aquí les voy a dejar cositas que escriba, les voy a dar mi poco importante opinión acerca de temas relevantes, además les voy a hablar de cosas por completo carentes de importancia pero que me apasionan, y también pueden esperar uno que otro tutorial en temas de cocina y repostería. Si les interesan las actualizaciones incluso más frecuentes acerca de lo que hago cada hora de cada día (para que satisfagan ese alma stalker que yo sé que tienen <3) pueden seguirme en mi cuenta de Twitter que acabo de abrir, soy @_roxmarie_ 


En cuanto a mis proyectos fuertes tuve que decidir priorizar, así que las dos novelas que estoy escribiendo pasan a standby hasta que termine de editar la primera y comience la fase de intentar publicarla, entonces elegiré una de las dos para terminar de escribirla, y así sucesivamente. La novela que quiero escribir para el concurso la escribiré en Noviembre (en el marco de NaNoWriMo), durante este mes, y únicamente este mes, sólo me dedicaré a sacar adelante este proyecto (suspenderé bien sea la edición de la primera novela o la escritura de la segunda, lo que sea que esté haciendo en el momento), la idea es que este proyecto esté listo antes de final del 2015 para presentarlo al concurso que finaliza en Abril del 2016.


En cuanto a las colaboraciones, planeo trabajar únicamente en ellas suspendiendo así mismo el trabajo en cualquiera de las novelas, hasta que finalice cada etapa. Estos proyectos tienen la ventaja de que aunque la parte que me toca a mí no es fácil, ciertamente toma mucho menos tiempo que lo que le toca hacer a mis colaboradores (ilustrar, o animar lo que escribo), así que puedo dedicarle un par de semanas a entregar lo que se requiere de mí, y desentenderme por un tiempo hasta que tenga que hacer la siguiente entrega. Luego les cuento cómo me va con esta parte del plan, que aún está en beta testing.


Como último punto, he decidido que voy a volver a escribir fanfiction, porque lo disfruto, pero aún más importante, porque aparentemente hay que hacer conocer el nombre en el medio, y en estos tiempos hay que tener fanaticada antes de publicar un libro, aunque la razón lógica indique todo lo contrario. Para esto me hice una cuenta en Ao3, y comenzaré con unos proyectos cortos. Aún no tengo del todo definido cómo va a encajar esto con lo demás, pero creo que puedo poner la escritura semanal de cierta cantidad de fanfiction en la misma categoría que la escritura de las entradas de este blog, que va de lado con el trabajo en las novelas.


Cualquier cosa adicional o no tiene cabida en este momento, o luego miraré cómo lo organizo, pero esto es lo que llevo por el momento, y me entusiasma bastante. Espero que a ustedes también les entusiasme. De nuevo les pido disculpas por mi falta de actividad aquí, y les agradezco por amarme porque sólo amándome pueden dedicarse a leerse esta chorrada que les acabo de tirar.


¡Feliz semana!