lunes, 12 de enero de 2015

Je ne suis pas Charlie (yo no soy Charlie)

Mi corazón y sinceras condolencias van a las familias de aquellos asesinados sin sentido el pasado miércoles.

Sin embargo, no voy a postear un “je suis Charlie” en mi muro de Facebook. Seguramente te preguntas por qué soy semejante perra insensible (yo también me lo pregunto a veces, no te afanes), pero sucede que hay varias razones por las que no me siento nada cómoda identificándome con los dibujantes de esta revista, sin importar cuánto lamente su muerte.

Antes de entrar al corazón del asunto, te invito a recordar que cada vez que algo como esto sucede, la gente tiende a sentirse con derecho a compartir su poco informada opinión acerca de temas delicados, y eso es exactamente lo que pretendo hacer, así que siéntete libre de no tomarme en serio si algo de lo que digo hiere tus sensibilidades o te toca una fibra sensible.

Por comenzar no puedo decir que soy Charlie porque hasta el miércoles nunca había oído de la revista, mucho menos había leído alguna de sus caricaturas, y honestamente hayo un poco ridículo ahora caer en este activismo de moda que parece que domina ahora las redes sociales, donde la gente aprueba y desaprueba cosas de las que no tienen idea, donde se echan baldes de agua helada en la cabeza sin saber por qué lo hacen ni donar medio peso a la causa, sólo porque todos lo hacen. No soy del tipo de hacer cosas porque todos las hacen, así que todos sus “je suis Charlie” no van a encontrar eco en mi perfil de Facebook.

La otra razón por la que no voy a hacerlo, es porque nunca he sido una gran fanática de esa tradición tan presente en nuestra cultura que dicta que la gente es mucho mejor cuando se ha muerto (hasta Celia Cruz lo decía). Para mí las cosas son como son y varias horas de investigación acerca de quiénes eran estas personas y lo que hacían fueron suficientes para hacerme crear una opinión propia, que es que no estoy de acuerdo con lo que hacían y creo que estaba muy mal.

Este es el momento en el que comienzas a gritar como loco acerca de la libertad de expresión, comprensible. Ahora, no me malentiendas, yo soy 100% pro libertad de expresión, pero estoy 100% en desacuerdo con el argumento de que estos periodistas sólo hacían su trabajo. Déjame expandirme un poco en esto.

Fue a Google (que todo lo sabe) y traté de averiguar cuál es el trabajo de un periodista, volví con un fragmento que considero relevante: “El propósito central de un periodista es investigar, documentar, escribir, y presentar las noticias de un modo honesto, ético y sin prejuicio. Aunque el método para reportar las noticias pueda cambiar, la necesidad por periodistas talentosos, calificados y educados permanece. La descripción del trabajo periodístico sigue exigiendo trabajo arduo, ética, escritura de calidad, y, como su centro, el deseo a decir la verdad.

Resalté esa parte porque pienso que es de todo lo más relevante. Los medios de comunicación y la población general está diciendo que ser un periodista y tener el derecho a la libre expresión básicamente te da la libertad de publicar lo que te venga en gana, pero eso no es cierto. La sátira y el sarcasmo son herramientas poderosas en el trabajo de un periodista valiente y con buenas intenciones que denuncie la ridiculez inherente a la condición humana y sus fallas. No es eso lo que estos caricaturistas estaban haciendo, y quiero ejemplificarlo con su propio trabajo:



Creo que no hay mejor y más clara forma de poner esto. Por un lado tenemos una caricatura atrevida, sin duda, pero de cualquier manera una caricatura que tiene un punto. Muestra al ex papa, después de su renuncia, y a mi entender da pistas de un comentario homosexual. Está bien, es interesante, incluso: puede ser comprendido como una crítica al papa mismo, y una referencia a los múltiples escándalos de homosexualismo y pedofilia de los que ha sido sujeta la iglesia católica, y en todo un comentario acerca de cómo el sistema parece realmente no funcionar si ni los papas quieren ser papas. Si al vaticano y al expapa les pareció chistoso, eso es otro asunto pero resulta que no importa si les ofendió, sigue siendo contenido de calidad, tiene un punto, y un mensaje que sin duda ofenderá sensibilidades pero que no fue creado únicamente persiguiendo ese fin.

Por el otro lado tenemos una caricatura bastante cruda de una interesante relación sexual homosexual, incestuosa, y auto-incestuosa, protagonizada por la santísima trinidad. Ahora, yo no soy cristiana de ningún tipo, clase o forma, de hecho creo que estoy tan alejada del cristianismo como es posible antes de declararse agnóstico o ateo, pero no puedo evitar notar que esto está simplemente mal. ¿Cuál es el punto? Simplemente ser ofensivo hacia las creencias de todos aquellos que se identifican como cristianos, sin una razón diferente a un obvio desdén y sin un propósito útil.

Y aunque obviamente habían muchísimas caricaturas dedicadas a denunciar las atrocidades de los regímenes musulmanes extremistas, es innegable, objetivamente hablando, que había muchos otros que no eran sino ataques sin sentido a la religión.



¿Cómo es una caricatura como esta, en la que un musulmán es acribillado porque su Corán no es lo suficientemente fuere para detener balas, una denuncia al régimen, y no un ataque a la religión misma? ¿Cómo es eso no ofensivo para un musulmán no fanático, y ciudadano francés? ¿Cómo es diferente a las caricaturas racistas publicadas en época de guerra civil en los Estados Unidos en los que los negros eran representados como poco más que animales iguales a los simios? Tendría uno que ser ciego y prejuicioso para no comprender las implicaciones de este tipo de publicaciones en la psique colectiva de la sociedad que está expuesta a ellas, para no ver la forma como innegablemente nutre un sentimiento de islamofobia por el que todos deberíamos sentirnos preocupados. Y no logro comprender cómo estos caricaturistas que a voces proclamaban que decían la verdad no podían comprenderlo, tan evidente como es. En caso de que no lo sepas (y probablemente no lo sabes porque la gente llora sólo a Charlie), uno de los policías asesinados durante la matanza era musulmán. Qué irónico. Y no sólo fue asesinado, sino que además su familia a él no puede llorarlo en paz y tranquilidad (a diferencia de las familias de los caricaturistas que han recibido cada muestra de apoyo), porque están en peligro, como lo está cualquier otro ciudadano musulmán en Francia, donde muchas mezquitas fueron ya atacadas como represalia. Que alguien por favor me explique cómo es que la opinión pública no nota que hay un profundo sentimiento racista e islamofóbico en Europa, en Francia, y que estos caricaturistas estaban contribuyendo a ello, y que no debió ser permitido que así fuera.




La libertad de expresión no justifica ningún tipo de comentario racista, y mucho menos debe ser permitido en un respetado e importante canal mediático, y Francia falló mucho ahí, y falla hoy, del mismo modo en que lo hace el resto del mundo, llorando y rasgándose las vestiduras porque la libertad de expresión fue herida. Qué cantidad de basura. ¿Dónde, me pregunto yo, están todos estos vengadores de la libertad  cuando las voces de las mujeres y las personas con sexualidad y género diverso son tomadas a chiste y humilladas por luchar por sus causas? ¿Dónde están cuando los que sufren de enfermedades mentales y discapacidades son acallados? ¿Dónde estaban, furiosos como lo están hoy, cuando Elliot Rodger fue descrito como un joven desequilibrado después de matar un montón de gente y escribir un manifiesto mucho más absurdo y maligno que cualquier guerra santa? Estaban callados. Porque no les afectaba, porque no ocurrió en sus países. Todos hoy celebran que el par de atacantes hayan sido abatidos antes de tener un juicio. ¿Y dónde están, esos que odian el terrorismo, cuando los soldados norteamericanos viola mujeres (incluyendo soldados americanas) y asesinan niños en su misión por llevar la democracia y el progreso a los países árabes? Callados. ¿Entonces por qué, semejantes y coloridas muestras de dolor y oprobio por una pena que no es suya? Porque está en Facebook, y todos lo hacen, y decir que te identificas con la causa satisface algún tipo de sentimiento egocéntrico de santidad. ¿Por qué eres Charlie ahora, y no Ahmed Merabet? ¿Por qué no eres Leelah Alcorn? ¿Por qué no eres Keith Vidal? ¿Por qué no eres Michael Brown?

Sinceramente siento parecer insensible, pero no puedo hacer parte de este circo de hipocresía. Siento la pérdida de vidas humanas, y por consiguiente me siento herida en mi humanidad por este atroz crimen, pero soy incapaz de identificarme a nivel personal con ninguno de estos hombres, o el trabajo que representaban. No soy el tipo de persona que glorifica a la gente porque muere, o es asesinada, sin importar cuán horrible pueda ser, y lo encuentro una práctica bastante corta de perspectiva. Por lo que el saber que eran defensores de los derechos de los animales no cambia mi opinión acerca de la forma como trabajaban (estuvieran o no conscientes de lo que hacían) y cómo ayudaban a hacer de Francia un ambiente más hostil para los musulmanes. Soy una firme creyente en que hay una diferencia entre decir la verdad, y compartir tu opinión, y usar el argumento de la libertad de expresión para salirte con la tuya haciendo algo incorrecto desde una posición de poder.

Lamento que hayan sido asesinados, y hubiera querido que no fuera así, pero la gran pérdida para sus familias, y cuán buenas personas fueran en términos generales no cambia el hecho de que lo que hacían estaba muy mal. Estoy segura de que sus muertes no van a ser fácilmente olvidadas, y me alegra que así sea, sólo quisiera que sus equivocaciones tampoco lo fueran, y no porque los periodistas deban aprender de ellas para que no sean asesinados (la verdad es que cualquier cosa que cualquiera diga siempre herirá la sensibilidad de alguien), sino porque los periodistas, y las personas en general, deberíamos no querer hacer daño a otros sólo porque podemos, porque nos parece divertido, y si no hay un mensaje al que estés apuntando con tu actitud, sólo estás siento un hijo de puta, y nadie gana cuando eres un hijo de puta.

Espero que esto pase a la historia como una dolorosa lección para todos nosotros, y espero que la gente encuentre en sí la capacidad para mirar más allá del sensacionalismo del calor del momento, y comprender que esto fue un acto de terrorismo, no del Islam. Y todos aquellos que piensan que esto es simplemente algo que pasa porque el Islam es una religión inherentemente violenta y cerrada, no demuestran sino una gran ignorancia acerca de lo que es en realidad, y probablemente también acera de la historia de su propia religión. No olvidemos las cruzadas, no olvidemos que Hitler era católico, no olvidemos que los judíos matan a musulmanes en Israel hoy.


No olvidemos que todos somos personas capaces de atrocidades, y que deberíamos buscar no hacer sino el bien a otros, y a nosotros mismos.

1 comentario:

  1. Para empezar, bonito blog.
    Si bien siempre he sido férreo creyente en la libertad expresión, creo que esta misma siempre va ligada de la mano con las consecuencias mismas de lo que digas. Claro, di lo que quieras, pero atente cuando alguien haga saber que lo que dices es una soberana estupidez.
    Si bien, obviamente, matar a alguien por decir algo que te disgusta te convierte en un animal y en absoluto digo que haya estado bien, siento igualmente poca simpatía hacia la revista francesa (lo que es gracioso porque usualmente amo la sátira ofensiva) como organización. Como decimos aquí, fuera de esferas morales y normas sociales repetidas: el que busca, encuentra.

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