martes, 6 de enero de 2015

Lo que me dejó el 2014

Hay una canción que se pone de moda todos los Diciembres aquí en Colombia. Fue escrita por Crescencio (ouch) Salcedo, cantada por Tony Camargo y ha sido un hit desde 1953. Seguro que si eres colombiano debes de conocer el “año viejo”, la letra dice “yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas…” Y comienza como no, una muy folclórica lista de las cosas por las que el cantante está agradecido, incluyendo una buena suegra (díganme si no es digno de celebración eso), una burra (okay), y una buena cosecha.

Seguro que se preguntan a qué viene. La cosa es que cada vez que pensaba en la entrada de blog que quería hacer acerca del nuevo año, me sentía muy ansiosa por hablar acerca de todas las cosas geniales que voy a hacer en el 2015, todos los planes y los propósitos. Puede que sea porque soy muy ambiciosa, y siempre temerosa a fallar, así que la idea de publicar mis metas para que todos puedan ser testigos de cómo lucho para cumplirlas… No suena muy cool. La verdad es que siempre que pienso en el año que tengo adelante me siento muy asustada, a la larga los planes no importan, la vida se las arregla para sorprenderte y torcer hasta la más habilidosa planeación. Así que en lugar de sumergirme en la ansiedad acerca de lo desconocido que se avecina, decidí concentrarme en lo que sí tengo seguro, inspirada por la canción, concentrarme en qué me dejó este año.

En primer lugar me dejó un montón de cosas para el negocio (tantas que ya simplemente no me caben en casa), un Smartphone del que estoy enamorada y que me ha facilitado muchísimo la vida (<3 <3) y un sorprendentemente algo número de genialosos regalos de navidad y cumpleaños. Pero eso no es lo más importante, lo más importante es que me dejó una pila de sabiduría que me hace sentir que el 2014 no fue sino más que un gran salto. No quiero decir con certeza que un salto adelante, porque eso se verá en perspectiva, pero definitivamente para atrás no fue. Con eso en mente, permítanme compartir un poco de sabiduría con ustedes, en forma de consejos que espero poder seguir yo también, porque si en algo soy experta es en tener epifanías maravillosas y luego enterrarlas en un baúl muy atrás en mi cerebro. Aquí vamos:

-Nunca, NUNCA, trates de mezclar buttercream y crema chantilly para decorar una torta a último minuto. Esa mierda no funciona. Confía en mí.

-Distánciate de las personas tóxicas, rodéate de personas que te impulsen con paciencia y ejemplo a crecer, a mejorarte a ti mismo, y a amar. Dale todo de ti a esas personas, haz el esfuerzo de ser quien haga la llamada, quien se acerque primero, vale la pena por esas personas que llenan tu vida de luz.

-Quizás lo más importante, y también lo más difícil que entendí, es que casi siempre es mejor tener paz que desgastarte en una batalla tratando de probar que tú eres el que tiene la razón.

-Puede que seas capaz de cosas que nunca creíste posible, física y espiritualmente. Fuérzate a salir de tu zona de confort. Nutre tu alma y tu cuerpo para que puedas confiar en su resistencia y fortaleza.

-En la misma línea de pensamiento, a la hora de adoptar hábitos saludables,  hazlo a tu propio ritmo, sé paciente con tu cuerpo y tus propias necesidades. No a todos nos va mejor con una Jillian Michaels gritándonos como loca. Y siempre va a ser mejor que camines 15 minutos una sola vez a la semana a que no hagas nada en absoluto por vergüenza o miedo al fracaso ante desafíos muy grandes y cambios muy radicales.

-Adelanta trabajo siempre que puedas, porque habrá momentos en los que no tengas tiempo y el trabajo adelantado te salve el trasero. Pero también, DESCANSA. En serio, descansa, es importante. En lugar de perder tres horas en Facebook cuando no tienes “nada” que hacer, trata de adelantar trabajo, pero respeta tu cuerpo y vete a la cama cuando sea hora. No trabajes los domingos.

-La vida apesta mucho a veces, todos lo sabemos, no hay mucha ganancia concentrándose en eso. Deja ir las cosas. Deja ir todo. Sé feliz. Sé agradecido. Sonríe.


Lo mejor que he escuchado este año que pasó, y que lo resume todo: “Encuentra lo que se siente bien, y apégate a eso”. Llévalo a todos los niveles de tu vida, y ya verás.

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