miércoles, 28 de enero de 2015

Lo que deberíamos aprender de los hombres

Hay pocas cosas de las que estoy más harta que de los hombres menoscabando a las mujeres y tratándolas como objetos, pero si quieres mi opinión la verdadera tragedia es que las mujeres menosprecien a otras y estos últimos días he tenido mucho de eso.

Así que, en caso de que no lo sepas, la electa Miss Universo de este año fue la señorita Colombia, Paulina Vega, y su elección ha causado que presencie un par de realmente acaloradas discusiones, y que re evalúe algunas cosas.

Si tuviera que hacer un balance diría a la loca que a la mayoría de la gente le hace muy feliz que Colombia se haya llevado la corona, mucho más aquí, en la ciudad natal de la Miss Universo, donde la gente literalmente salió en sus autos a las calles a celebrar con vuvuzelas y banderas, muy parecido a cómo hacían hace meses cuando nuestra selección dio un gran espectáculo en la copa mundial de la FIFA. No me sorprende, no es mentira que a la mayoría de la gente en nuestro país, y especialmente en nuestra región les gusta enorgullecerse de cosas que no son mérito suyo, y que tampoco les ayudan en lo absoluto de un modo tangible, y somos demasiado ruidosos y nos encanta armar fiesta así que cualquier excusa es buena, la verdad.

Por supuesto que, por otro lado, hay un montón de gente que no está participando de la dicha colectiva. La mayoría son gente a la que simplemente no le importa, y entiendo eso, y lo comparto en realidad, no me importa mucho, aunque es interesante, no es frecuentemente que Colombia es titular de noticias por algo que no sea muy malo, así que siempre me genera curiosidad ver cómo somos percibidos en el exterior cuando algo como esto pasa.

Pero fue una sorpresa la cantidad de reacciones negativas que todo el asunto recibió por parte de algunas de mis más feministas amigas, y me siento incómoda al respecto, e incapaz de compartir sus emociones.

Ahora, antes de que comience a quejarme de todo esto, debo dejar en claro que no me siento nada cómoda con la idea detrás de los concursos de belleza, por supuesto. Cualquier persona con dos dedos de frente debe ser capaz de entender que hay algo inherentemente mal con una competencia de belleza, le da demasiada importancia a algo que no debería tenerla, obviamente objetivizando a la mujer y perpetuando la distorsionada visión que la sociedad tiene de ellas y que las mujeres tenemos de nosotras mismas, ayudando a criar a las siguientes generaciones en la creencia de que como mujer, lo mejor que puedes ser es bonita.

Todo eso dicho, realmente y como dije al inicio, me resulta altamente perturbador ver a mujeres menoscabando a otras, y encuentro difícil  de tolerar ver a feministas atacando verbalmente a las concursantes de los concursos de belleza, independientemente de lo que piense de estos concursos, porque en serio, ¿quién te crees que eres para juzgar lo que otra mujer decida hacer con su cuerpo y su belleza? Eso es justamente lo que hacen los hombres, ¿y cómo te hace diferente de los hombres que tratan a las mujeres como accesorios bonitos y estúpidos, y no reconocen su humanidad? Permitan que se los diga: cualquier mujer que se meta en el Miss Universo tiene cojones y se lleva todo mi respeto.

Estoy segura de que la mayoría de las concursantes ganaron la lotería genética, innegable, pero estar ahí también requiere una cantidad loquísima de trabajo duro. Aparentemente, Miss Colombia pasa ocho horas al día en el gimnasio. Pero qué coño, el otro día yo fui al gimnasio por menos de dos horas y lloré por cuatro días al respecto (ni siquiera estoy bromeando). De hecho dudo tener ningún amigo hombre, o siquiera conocido, capaz de aguantar un régimen como ese. Sin mencionar cuán agotador debe ser andar en tacones por más o menos 18 horas al día por muchos días seguidos, apenas con tiempo para comer y con mucho maquillaje encima que requiere retoques molestos cada tanto. Yo me puyo el ojo cada vez que me pongo lápiz delineador. Hey, estas mujeres son impresionantemente fuertes y resistentes, y eso no cambia por la cantidad de mierda que les quieras echar encima. Porque claro, no es lo mío, pero apuesto un brazo que hay un montón de mujeres (y hombres) que quisieran estar en el lugar de Paulina, y no tienen los cojones para trabajar por ello, y aún así se sienten con el derecho de juzgar todo lo que estas mujeres hacen y dicen.

Y en caso de que no lo sepan, no son ni de cerca tan estúpidas como quieren creer para justificar su argumento. Por si no lo han notado, la mayoría (me atrevería a decir que todas) de las mujeres que se presentan a este certamen cuentan con educación universitaria, e incluso de no ser así, ¿quién eres para juzgar el IQ de alguien más? No conoces a estas personas, nunca te has sentado a hablar con ellas, ¿cómo te atreves a tildarlos de idiotas por lo que ves en televisión? Personalmente no confío de a mucho en la gente que se cree más inteligente que todos los demás. Enfrentémoslo, todos somos increíblemente idiotas y todos la cagamos mucho y repetidamente. Me mata de risa imaginarme a la gente criticando la forma como las concursantes responden a las preguntas, sentados en su sofá mirando la transmisión del programa en vez de estar leyendo un buen libro que los eduque. Y ojalá que pudiera ponerlos en un par de tacones bien altos, después de haber dormido poco, con mucha hambre o con ganas de vomitar por los nervios, con un montón de cámaras y luces enfocándolos y haciéndolos sudar, y un millón de ojos sobre ellos, y preguntarles la pregunta más aleatoria del mundo, a ver si se acuerdan, cuando les pregunten, qué cosa ofrece su país al mundo. Fijo que no se acuerdan ni de su nombre. Claro, es innegable que la entonces Miss Colombia pudo haber respondido mucho mejor a una pregunta tan fácil, pero no tienes que ser una mierda al respecto. Todos la cagamos. Tú la cagaste en esa presentación importante en la universidad, cuando olvidaste decir lo más importante del proyecto en el que llevas trabajando todo el semestre. Pero nadie te estaba grabando esperando que la cagaras para subirlo a Youtube. Yo la cagué el día de navidad cuando luego de hacer muchas tortas olvidé ponerle a una papel encerado resultando con una torta hermosa y deliciosa que no podía sacar del molde porque estaba completamente pegada, pero nadie tenía que enterarse de eso.

Y aparte del contexto que justifica cualquier barrabasada que puedan decir, realmente encuentro que la respuesta de Miss Colombia a la primera pregunta fue muy buena, de hecho.

Cuando le hicieron una pregunta más bien difícil, la respondió de un modo bastante diplomático y en mi opinión con un tinte feminista. Analicemos esto un poco, le preguntaron: “siempre nos dicen lo que los hombres debemos aprender de las mujeres, pero ¿qué deben aprender de los hombres las mujeres?”

Alcen la mano los que están de acuerdo con que huele a activismo pro derechos de los hombres. Yo lo creo. Los hombres deberían aprender de las mujeres porque estar abierto a aprender de alguien es una muy básica demostración de respeto y admiración por la humanidad en el otro, que la mayoría de los hombres son incapaces de demostrar para con las mujeres porque se les enseña que son los líderes, los cuidadores y proveedores, y ¿cómo podrían entonces necesitar aprender algo de las mujeres, seres humanos inferiores, cierto? Y entonces este hombre ignora esto, y le pregunta a esta mujer qué deben las mujeres aprender de los hombres, como si no fuera ya ese el modo en el que el mundo funciona, y eso me parece a mí nada más que una cachetada en la cara de la lucha por la igualdad, en verdad, es como si fuera un recordatorio de nuestro lugar, y en un contexto tan inapropiado, además. En una competencia donde las mujeres son valoradas por su belleza, como si fueran cosas, este hombre quiere que esta chica alabe a los hombres en voz alta, en el único momento que las concursantes pueden tener para demostrar que también hay un cerebro, un ser consciente en medio de esas dos orejas.

¿Y qué podría haber contestado a eso, en serio? Si no le ganaban los nervios y la hacían decir alguna idiotez sin sentido, y si es una chica que cree en la igualdad, tenía dos opciones, podía sentirse ofendida por la pregunta y responder que no hay nada que las mujeres necesiten aprender de los hombres per se, o bien encontrar una forma diplomática de decir aquello sin arruinar todas sus posibilidades de ganar la corona por la que tanto había trabajado, y me parece que fue justo eso lo que hizo. 

Paulina tomó un momento para resolverlo, mucho más rápido de lo que yo nunca lo hubiera podido haber hecho, y respondió: “hay hombres que aún creen en la igualdad, creo que como mujeres deberíamos aprender eso”. Ahora piensa en eso por unos momentos, analicemos también la respuesta. Por empezar, en la forma como está estructurada la respuesta podemos ver cómo se dio el trabajo de hacer una salvedad, de los hombres como grupo general, no hay nada que debamos aprender, es de un grupo selecto de hombres, que se caracterizan por creer en las cosas por las que las feministas decimos que luchamos: igualdad. Y tiene razón, si como feministas no creen ser capaces de aprender de quien quiera que crea en la igualdad, sea del género que sea, quizás deban hacer un poco de introspección respecto a las cosas contra las que luchan en realidad. Básicamente abofeteó metafóricamente a quien quisiera recordarle su lugar en la sociedad en medio del espectáculo circense que es esa competencia.


Y no sólo eso, sino que su respuesta fue interesante de otro modo, porque también tiene otro significado, y es de lo que he tratado de hablar durante todo esta entrada, y es cómo no puedo dejar de sentirme horrorizada con la forma en la que las mujeres han interiorizado el ejercicio de odiarse unas a otras, incluso esas que se creen feministas. Así que, ¿sabes qué? Creo que deberíamos aprender de los hombres que creen en la igualdad, porque a fin de cuentas, no todas las mujeres creen en ello. Y si los hombres, que son diferentes a nosotras pueden hacerlo a pesar de lo que la sociedad los condiciona a ser, ¿cómo no, como mujer, creer en y defender la igualdad y los derechos de otras que son como nosotras mismas?

2 comentarios:

  1. Reflexiones de alta gama como es costumbre en ti, yo como hombre, como persona aprendo mucho de ti, gracias por escribir este post y ponerme a reflexionar.

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  2. Es increible.como evolucionas con cada letra. Me fascina (y me deja perplejo) la forma como abordas todos los puntos que me interesaria oir sobre los temas de los que escribes. Y no solo eso, sino que lo haces de una manera muy fresca pero al mismo tiempo seria. Gran post ;)

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